24.2.09

EL DRAMA ARGENTINO DE CONTAR CON UNA POLICIA MUY CORRUPTA

La política y la corrupción policial Feb-17-09 - por Rosendo Fraga La vinculación entre el delito, policía y política es un fenómeno que se está generalizando en América Latina. Hasta la llegada de Uribe al poder en Colombia, éste país era analizado como el caso regional en el cual más había avanzado la descomposición estatal a raíz del ejercicio de la violencia fuera del control estatales por el narcotráfico, la guerrilla y los para-militares. Pero en los últimos años la situación comenzó a revertirse en dicho país, mientras que paralelamente se fue deteriorando significativamente en México, con un incremento de la actividad violenta de los carteles de la droga. Las víctimas fatales de la violencia narco en este país han llegado a 7.000 en 2008 y en lo que va de 2009 se sigue incrementando. En los últimos días, un General retirado que asesoraba a un gobernador fue secuestrado, torturado y asesinado por los narcos junto con su ayudante, mientras que varios oficiales de policía fueron asesinados por ellos, junto con sus familias. En México se calcula que el crimen organizado alrededor del narcotráfico controla fondos que constituyen el 5% del PBI y que la mitad de la fuerza policial no es confiable por haber sido infiltrada o corrompida por los narcos en distinto grado. Comandos integrados por ex militares y algunos ex policías -algunos de ellos entrenados en los EEUU- hoy trabajan para los carteles de la droga, conociendo todos los procedimientos de la fuerza pública. Estos comandos suelen subir a Internet sus ejecuciones para aumentar el terror de sus acciones. En noviembre, el Presidente mexicano Felipe Calderón pasó brevemente por la Argentina con un mensaje muy claro: si Argentina no frena ya el avance de los carteles de la droga, sucederá lo que está pasando en México, más allá de que se lo quiera negar. Días atrás, el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Jaime Bermúdez, quien fuera también embajador en Argentina, sostuvo que la despenalización de la droga que impulsan miembros del Gabinete Nacional -y podrían tener apoyo de integrantes de la Corte- es un paso que aumentará el consumo de drogas en el país. Hasta ahora no parece que hayan sido escuchadas las advertencias casi simultáneas del Presidente mexicano y el Canciller colombiano. Todos los indicadores muestran que en Argentina está aumentando significativamente el tráfico, consumo y producción de drogas. El país es el primer productor de efedrina como droga de consumo para los carteles mexicanos de la droga. Hoy es mayor la cantidad de droga que llega a Europa desde Argentina que desde Colombia. Para el PNUD es el país en el cual más se ha incrementado el consumo de drogas entre los estudiantes. Los planes preventivos, tendientes a explicar a niños y adolescentes el peligro de la droga, están ausentes en la mayoría de los establecimientos escolares. El asesinato de personas de origen mexicano y colombiano en la Argentina en shoppings y lugares públicos muestra que, nos guste o no, los carteles latinoamericanos de la droga están actuando en la Argentina. Si bien no hay cifras comprobadas, el incremento de la droga en el país ha aumentado mucho el volumen de fondos negros que giran alrededor del negocio de la droga. Si el porcentaje ya fuera similar al de México, serían entre 5.000 y 6.000 millones de dólares la cifra de dinero negro que genera y hace circular la droga y el delito organizado alrededor de ella en el país. La mitad o algo más de dicha cifra está en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 40% del PBI y la población. Es así como el dinero negro que genera el delito y que se lo hace circular a través de diversos mecanismos, aumentó significativamente desde comienzos de los años noventa, con el avance de la droga en el país. Si en Argentina se repitiera la relación económica que se registra en México -y es posible que esto ya esté sucediendo- el dinero negro que gira el delito en la decisiva provincia de Buenos Aires estaría llegando a 3.000 millones de dólares, la que no sólo es suficiente para corromper a policías, funcionarios judiciales y políticos, sino también para financiar campañas electorales. En cuanto al porcentaje de policías que en dicha provincia puede haber sido penetrado por el narcotráfico y sus tentáculos, si bien no hay cifras precisas, es claro que aumenta día a día y que si no se actúa puede repetirse la situación mexicana, en la cual la mitad de la fuerza policial no es confiable. La experiencia muestra que la situación se torna más incontrolable cuando la autoridades políticas comienzan a participar en la recaudación ilegal o negra de la policía corrupta -otra parte no lo es- y comienza a pedir que la recaudación aumente, sobre todo en las épocas de campaña electoral. Si el funcionario público comienza recibir sobornos provenientes de la recaudación negra o ilegal de los malos policías, será más difícil el controlarlos y mejorar el nivel de la seguridad pública. Hace falta una actitud clara por parte de las autoridades nacionales, provinciales y municipales para que, evitando la participación ilegal de las autoridades políticas en la recaudación negra de los malos policías, el delito se torne menos incontrolable de lo que es hoy en la decisiva provincia de Buenos Aires.

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